Organillero o Cilindrero un oficio de siempre
- 28 feb 2025
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“Los oficios son sagrados, entre otras cosas, porque nos dan el sustento”, escribe la escritora y periodista Cristina Pacheco. El diccionario de la Real Academia Española menciona que un oficio es una ocupación habitual, mientras que el diccionario Larousse lo define como: “Profesión habitual, especialmente la que requiere habilidad manual y esfuerzo físico”.
Uno de los oficios que aún permanecen vivos es el de organillero, o cilindrero, como también se le conoce. Basta con pasear por el centro histórico de alguna de las ciudades de la República Mexicana para apreciarlos, o quizá en Madrid, de donde llegaron a este continente. Algunas fuentes mencionan que el órgano llegó a Madrid, España, proveniente de Alemania en 1810. Su función estaba enfocada en un personaje ambulante que cargaba y accionaba un órgano mecánico portátil de cilindro en calles y plazas. El cilindrero está ligado al Madrid decimonónico, a los bailes callejeros y a los merenderos de las afueras, donde se entonaban chotis, varsovianas y pasodobles. Fue Tomás Bretón quien introdujo la mazurca.
Este oficio llegó a México con la casa alemana de música Wagner & Levien. En un principio, los cilindreros recorrían durante horas las calles de la Ciudad de México con su instrumento, amenizando con piezas y valses europeos. Con el tiempo, se adaptaron al ambiente mexicano y comenzaron a interpretar canciones como Las Mañanitas, el vals Sobre las olas o Dios nunca muere. Durante el Porfiriato, los cilindreros adoptaron su vestimenta en honor a Pancho Villa: uniforme café y sombrero pequeño.
Como si fueran parte de un lienzo pintado por el mejor artista, los organilleros permanecen en el paisaje de las ciudades, aunque poco a poco se vuelven invisibles. Sin embargo, es imposible acallar la melodía que suena:
"Amigo organillero, arranca con tus notas pedazos de mi alma, no importa que el recuerdo destroce mis entrañas, tú sigue, toca y toca".
Así lo cantaba el inmortal Javier Solís, y así, como esa melodía, el organillo ha sido testigo fiel de miles de sucesos históricos en las calles que recorre. Ha presenciado la evolución de la música y la incursión de la mujer en este oficio. Que siga tocando entonces el amigo organillero a través del tiempo.
Ave Nova Creaciones










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